jueves, 23 de mayo de 2013

MITO DE CARRETERA: EL HALLAZGO MACABRO



En los inicios del 2006. Un accidente en la carretera que une a Pisco con Nasca, en el departamento de Ica, generó revuelo en las personas que viajaban en los buses interprovinciales, que antes del anochecer, arribaban al terrapuerto de la ciudad de Nasca. 


Las personas descendieron de los buses muy sorprendidas por la escena que vieron a través de las ventanas, en la mitad del trayecto de la ya mencionada ruta. “Fue escalofriante. Dios mío, ¿cómo puede a existir gente así?”. Fue la frase de una turista extranjera, que había llegado hasta la árida ciudad para conocer las famosas Líneas de Nasca.

El silencio del terrapuerto solo se rompía con el puntual arribo de los ocasionales buses. Porque al ruido de los motores se sumaba el bullicio que generaban los comentarios de los viajeros, los reclamos de los choferes y las ofertas de los vendedores ambulantes.

Pero en ese momento las personas, en el terrapuerto, hablan de un tema y no de los asuntos que acostumbran comentar. Ellos hablan de aquella escena, del que por apenas segundos fueron testigos, y que es difícil de olvidar. Debido a que se repite en sus memorias como si fuera una imagen en cámara lenta.

Según cuentan, agentes de la Policía de Carretera intervinieron a dos unidades que habían impactado una con otra en el kilómetro 280 de la Panamericana Sur. Un camión frigorífico, con dirección a Pisco, invadió el carril contrario y chocó de manera frontal contra una camioneta Station Wagon que se dirigía a Nasca.

El accidente tuvo como resultado una escena muy aterradora, pues los fierros retorcidos retenían a los únicos ocupantes de la camioneta. Ellos estaban atrapados en los asientos del piloto y copiloto, y bañados en sangre. Mientras el chofer del camión tuvo suerte y resultó ileso del accidente, aunque permaneció sentando a un lado de la carretera en estado de shock.

Los agentes de la Policía de Carretera no perdieron mucho tiempo, después de llegar al lugar del accidente, para pedir apoyo a la comisaría más cercana del lugar. Había dos heridos que auxiliar y un chofer que interrogar.

El chofer del camión frigorífico no sabía que responder al ser interrogado por su irresponsable maniobra. Al parecer, seguía en estado de shock. Pero todo cambió al preguntarle por el cargamento de la bodega, pues el camionero volvió en sí y muy nervioso respondió: "No sé".

Un descuido de los agentes, permitió que el chofer del camión frigorífico arrebatara el arma de reglamento de uno de ellos con el que segundos después se suicidó. Un disparo en la cien puso fin a la vida del camionero y dejó más consternados a los policías.

Cuando los agentes pensaron que la terrible escena se había completado con el inexplicable suicidio del camionero, un descubrimiento asombró más a los policías. En ese momento la capa negra de la noche cae sobre lugar del accidente. Y la luces de las estrellas, las linternas y los faros de los automóviles son como los ojos para alguien que no puede ver.

Un descubrimiento macabro. Los agentes encontraron, en la bodega del camión frigorífico, los cadáveres de niños que colgaban de ganchos metálicos. Eran 10 cuerpos sin vida que estaban cubierto por cristales de hielo. Todos estaban desnudos y parecían que llevaba semanas en ese lugar.

En el suelo de la bodega se podía distinguir gotas de sangre congeladas. Era muy obvio que eran de los infantes. Rostros expresaban pasmo, se podía apreciar en los agentes que hicieron la intervención. Era un descubrimiento macabro.

El rumor del hallazgo ya había corrido como un reguero de pólvora las ciudades de Piscos y Nasca. Los medios de prensa locales intentaron confirmarlo, pero sin resultado positivo. En las comisarías cercanas al lugar donde supuestamente ocurrió el accidente, no tenían reportes, pareciera que nunca existió.

Un grupo de periodistas recorrió la carretera entre ambas ciudades y no encontró indicios del accidente. Pareciera que el hallazgo macabro se hubiera borrado en un abrir y cerrar de ojos, convirtiéndose así en un mito de carretera.

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