lunes, 17 de junio de 2013

EL TABLERO DIABÓLICO


Allá en la década de los noventa, en el departamento de San Martín, un hecho inusual sembró pánico y confusión. Los más jóvenes sintieron en carne propia las consecuencias de un juego que creyeron inofensivo y que terminó arrastrándolos a lo que más parece una película de terror.



El gobernador de San Fernando de Rioja, Luis Vásquez, se mira al espejo de su habitación mientras frota sus plateados cabellos con sus temblorosas manos, y lanza una exclamación de preocupación en dirección al cielo: “¡Dios! Se desmayan, se alteran, intentan agredirse y juran que son el demonio. Luego no recuerdan nada”. 

Y es que la tranquilidad que reinaba en Rioja se quebró, porque 14 alumnas del Colegio Nacional Agropecuario de San Fernando presentaron extrañas alteraciones en sus comportamientos y los padres de las afectadas sienten que viven una pesadilla, de la que uno quiere despertar al instante de sentirse aterrado. 

Esta pesadilla colectiva comenzó en una noche de agosto y en un ambiente cerrado, específicamente: el dormitorio de una de las escolares que también presentó cambios en su personalidad. En este lugar, una vieja y pesada mesita de noche era el centro de atención de las temerarias estudiantes, que desconocían del peligro al que se enfrentaban. 

Sobre este añejo mueble reposa un viejo tablero hecho de lámina de madera, con letras dibujadas a la volada y una fila de números que parece desbordarse de su línea imaginaria. En la parte superior de las letras, y a cada extremo, se leen las palabras “sí” y “no”, y en medio se encuentra la figura del sol. La biblia también es parte del ritual y tiene un lugar preferencial. Todo esto tiene un solo nombre: Ouija y fue el medio que usaron las escolares para hacer contacto con el más allá. 

Todas ya están reunidas alrededor del añejo mueble y casi preparadas para empezar el ‘juego’. “Tienes que quitarte los aretes, tienen la forma de la cruz y eso espanta a las almas”, le dice con voz temblorosa una de las escolares a otra que la mira con cierta complicidad. 

El ‘juego’ se inicia y una moneda adquiere la facultad de moverse por sí misma, y guía la mano de una de las escolares que con cara de pasmo no deja de mirar a sus compañeras. La acción sigue y las letras van tomando forma de palabras. 

“Invocamos al espíritu del abuelo de Flor. Si es una alma buena que venga o si no que se vaya”, dice una de las integrantes del grupo de adolescentes que confunde esta sesión espiritista con un inofensivo juego.

Las preguntas salen disparadas y la moneda sigue danzando sobre el tablero, indiferente al pasmo de las estudiantes. Miradas extrañas y rostros pálidos se dejan notar, mientras la ‘alma buena’ no duda en responder la batería de preguntas de las temerosas escolares. 

El ‘juego’ llega a su fin, la noche las envuelve y el miedo llega a su máximo umbral. Una de las escolares pone el alto a la sesión e invocando a la santísima trinidad para el cuidado de su alma y la de sus compañeras. No pasa mucho tiempo para que una de las estudiantes se desmaye, mientras otra convulsione. El cuarto se llena de gritos, de llanto, se lanzan improperios a diestra y siniestra, sus inocentes rostros se distorsionan y sus voces pasan de un tono angelical a uno diabólico. 

A los pocos días del ‘juego’ la situación empeora, la pérdida de consciencia de las estudiantes se hacen más frecuentes, los desmayos en el colegio y la descomunal fuerza que presentan en cada ataque han generado sobresalto, y han puesto en alarma a las autoridades del departamento. 

Los lugareños de Rioja creen que las escolares han sido poseídas por el demonio y es necesario el exorcismo. También han pedido a los padres de las afectadas que las lleven de inmediato a los chamanes, para que les arranquen los espíritus malignos que se han apoderado de sus jóvenes cuerpos. 

“Han sido atendidas por un siquiatra y un psicólogo en el centro de salud de la ciudad. Allí se les han diagnosticado histeria colectiva y crisis nerviosa”, concluye el gobernador de Rioja, quien no pudo explicarle a la prensa por qué algunas de las escolares levitaban y otras eran lanzadas con violencia por los aires.

Si bien es cierto que se descartó la posesión diabólica, algunas de las 14 escolares no volvieron a tener una vida normal y aún recuerdan como si fuera ayer, pese al tiempo que pasó, aquella noche en que hicieron contacto con el más allá. 

3 comentarios: