jueves, 8 de agosto de 2013

LA ENTREVISTA



Era una tarde en que el sol quemaba tanto que del concreto parecía brotar vapor. La congestión vehicular también sumaba para redondear una tarde de infierno. De un momento a otro la puerta se abre y entra un hombre de mediana estatura, y de edad avanzada. Estaba bañado en sudor y lucía el rostro desencajado. Era evidente que el verano 2010 fue el verano más caluroso de los últimos 40 años.